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Diana Carolina Peñuela, la princesa del ciclismo colombiano

Por: Duván Marín Martínez

Como toda una dama, repite. Sucedió con la caldense Diana Carolina Peñuela en la Vuelta a Colombia en bicicleta que se adjudicó por segunda ocasión en tres años y ante corredoras de once equipos, la mayoría extranjeros, luego de cruzar por seis departamentos, con La Línea como principal puerto de montaña el cual no le hizo mella para recuperar la camiseta de líder que perdió parcialmente con una mexicana.

Fueron 636 kilómetros por carreteras de Cundinamarca, Tolima, Quindío, Valle del Cauca, Caldas y Risaralda los que Diana no extrañó porque su experiencia le ha servido para cubrir las competencias en pequeños columpios, media y alta escalada. Ah…y a sus 38 años, más meritorio; ni la edad le pesa a la consagrada manizaleña que puso a funcionar concentración, disciplina y mentalidad ganadora para imponerse en cuatro etapas, la clasificación de la regularidad, el triunfo por equipos con Sistecrédito y el individual. Acaparó casi todo, en un variado recorrido que cada día registraba diferentes temperaturas.

A la rubia de mediana estatura e inmenso corazón para ganar, las piernas le aguantaron hasta imponerse en la anhelada contrarreloj disputada con enorme expectativa desde Chinchiná y Chipre en Manizales. Conocía a plenitud el trazado; todas las curvas, los cortos descensos de El Tablazo y el espectacular cruce triunfal por la avenida Centenario, el paso por Bellas Artes y el remate en el Observatorio. Todo lo devoró en el menor tiempo; ahí estuvo la clave de su vuelta. Sabía que en 22 kilómetros de duro ascenso estaba el título del certamen y lo consiguió con ventaja suficiente para quedar a sólo una fracción de llegar vestida de rosa o lila a Pereira, donde la esperaba la segunda corona. Y así fue. Diana Carolina obtuvo la segunda en la capital risaraldense.

Su trasegar por rutas europeas durante una década, cuando tuvo el patrocinio del DNA Procycling, le dieron la suficiente capacidad de ser destacada como una de las mejores coequiperas de la época y la universidad en su vida deportiva. Después de su incursión por el viejo continente, quedó lista, como graduada para ganar todo en su país y lo cumplió. Las medallas en los campeonatos nacionales de la Fedeciclismo y las dos Vueltas a Colombia así lo certifican.

Nada ha sido gratuito para esta princesa del pedalismo colombiano. El hecho de prepararse al ciento, dejando al lado múltiples compromisos, soñar, correr y cumplir son atributos difíciles de alcanzar. A la señora Peñuela nada le impide, sacrificios y esfuerzos, con tal de triunfar en franca lid. El pelotón la respeta, el patrocinador le cumple y técnicos como el actual en Sistecrédito, Gabriel Jaime Vélez y en otras carreras ‘el diablo’, experto ciclista de talla internacional, Rubén Darío Beltrán, le comprenden, la entienden, saben de sus principales características y conocedores de que para Diana nada es imposible. Y ni hablar de su esposo Juan David Duque a quien hemos visto caramañola en mano, pendiente de su máxima ídola y cada vez que puede esperándola en meta, con los brazos en alto, en señal de victoria.

Es muy guapa. No niega pedalazos en los momentos más difíciles. Pocas veces se desespera. Es que actúa con mucha inteligencia para no caer en errores. Solo así asume todos los retos, en el terreno que le pongan.

Los días de esta profesional del diseño gráfico y del ciclismo transcurren tranquilos mientras que está en casa y con los suyos. En competencia oficial, es otro cuento. En su bicicleta impone las condiciones. Fuerza, potencia, ánimo, estilo particular, posición especial sobre la amiga de aluminio o de carbono. Por eso no extraña que Dianita, hace varios años se convirtiera en una de las pocas, que tantas veces ha sido exaltada en la ceremonia de los mejores de la Acord-Caldas. Y el día que no asista a la cita, será porque dejó la bici, y ahora no hay una declaración al respecto. Parece que todavía está para más etapas. Centenares de kilómetros pavimentados le esperan a nuestra distinguida deportista. Ojalá haya Diana para rato… nuestra admiración Princesa Diana…

Porque nada hay imposible para Dios. (Lucas 1:37)