Mi opinión

El ciclismo femenino gana espacio en el mundo, a más kilómetros por hora

Por: Duván Marín Martínez

El ciclismo femenino cada vez gana espacio en el mundo y lo hace a velocidades inesperadas. Las multitudinarias llegadas en las etapas del actual Tour de Francia son una muestra clara de la calidad de las damas en esta disciplina y las carreteras son tan acompañadas, guardadas las proporciones, como las de la reciente edición del tour reservado a los caballeros.

Ellas, cada vez más aumentan horas en preparación físico-atlética, alimentación, formas de vida y costumbres deportivas, detrás de la bicicleta. Por eso, atienden los llamados de los principales clubes o equipos de marca que incursionan para respaldar en una competencia sana por las mejores.

Hoy, es más notable la presencia de muchas marcas que patrocinan a los hombres, en las mujeres, ejemplo de otra economía que se dinamiza en este nivel.

Los remates de fracciones están más acompañados, no solamente por la transmisión en directo a través de la televisión internacional, sino por la tecnología de punta puesta al servicio de estas competencias. Las pruebas ciclísticas organizadas para más de 100 ruteras son una realidad y la enorme demostración de que el ciclismo femenino está casi a la altura de las tres grandes de Europa, evidenciada en el 2026.

Ojalá las mismas organizaciones no solamente las tengan presente en cuanto a la logística, sino a una premiación similar o cercana a la de los varones que en el tour por ejemplo ya llevan más de 100 años.

En Colombia, el ciclismo femenino también ha ganado pavimento, aunque falta masificación en varios departamentos y debemos destacar, por ejemplo, el decidido apoyo de empresas como Sistecrédito que tiene equipos femenino y masculino y además los avisos principales en clásicas y vueltas. Por el estilo aparecen otras compañías que lentamente serán más reconocidas, en la medida de su aporte publicitario.

Hoy no solamente en el ejecutivo nacional del gobierno, están las mujeres, como quiera que las recientes han sido ministras del deporte. Sus derechos son acatados y respetados. También en varios eventos deportivos es trascendental el registro de ellas. Por eso no ha sido en vano la frecuente participación sobre la bicicleta; son muchas las que ya inscriben con moldes dorados sus nombres para la historia del pedalismo colombiano y en justas internacionales, nos hacen quedar muy bien.

Ellas lo merecen todo. Pueda ser que los mandatarios y dirigentes políticos y empresariales en todo el país, las vean como a los hombres y les presten la debida atención.

“Señor, tú has sido nuestro refugio generación tras generación”. (Salmo 90:1)