Inolvidables

1985: Los contrastes del ciclismo y Armero

La vida nos pone situaciones muy complejas y contradictorias; mientras en ciertos momentos el deleite y goce desbordan los sentimientos del ser humano llevándolo al clímax de la satisfacción; por otro lado, el corazón se arruga ante las tragedias y desgracias que deben vivir nuestros semejantes.

Como olvidar aquel año 1985, que tuvo unos resultados tan positivos porque aún recordamos las gestas realizadas por “Pacho” Rodríguez, y la dupla Lucho Herrera y Fabio Parra, en las primeras incursiones en el viejo continente; pero es inevitable soltar una lágrima con la remembranza de la dramática situación de lo sucedido en el municipio de Armero.

Un 1985 lleno de contrastes, el primer semestre, pletórico de emociones con los resultados de las grandes estrellas del ciclismo nacional, en las carreras locales y también exuberante en Europa; pero meses después el luto fue inmenso.

Vuelta a España
Para Francisco “Pacho” Rodríguez, abril de 1985 significó su consagración en la Vuelta a España con la escuadra Zor, dirigida por Mínguez, imponiéndose en dos etapas seguidas, la 11 con llegada a Andorra, y la 12 terminada en Pal, y a la postre finalizó en el tercer cajón del podio de campeones junto a Pedro ‘Perico’ Delgado, Campeón; y Robert Millar, subcampeón. Fabio Parra ocupó la sexta casilla; mientras que “Pacho”, además, fue tercero en la camiseta por puntos y de la montaña.

Clásico RCN
Entre el 10 y el 20 de mayo de 1985 y Luego de seis etapas, saliendo de Bogotá, pasando por Girardot, Ibagué, Armenia, Supía y Medellín con un final CRI al Alto de Minas, Pacho se convirtió en el campeón del Clásico RCN Bodas de Plata, luego de un vibrante duelo con Luis Alberto “el jardinerito” Herrera.

Vuelta a Colombia
La edición 35 de la Vuelta a Colombia Colmena tuvo lugar entre el 7 y el 17 de junio de 1985. El cundinamarqués Luis Alberto Herrera, del equipo Colpatria, se coronó por segunda vez como campeón; escoltado por el boyacense Fabio Parra. Lucho también ganó la regularidad y la montaña.

Tour de Francia
El Tour de Francia se disputó entre el 28 de junio y el 21 de julio de 1985 con un recorrido de 4109 kilómetros, que ganó el local Bernard Hinault, seguido por el estadounidense Greg LeMond; y tercero el irlandés Stephen Roche.

Esta edición 72 de la Grande Boucle, fue testigo de la gran actuación de la dupla Lucho Herrera, que culminó séptimo; y de Fabio Parra, que finalizó octavo en la general.

Pero, además, la etapa 11, el 9 de julio, entre Pontarlier-Morzine-Avoriaz la ganó Lucho; su primera etapa en el Tour fue en 1984, en Alpe d’Huez. Herrera consigue su tercera jornada en el Tour de Francia 1985, en la jornada 14, el 13 julio, entre Autrans-Saint-Étienne, con la imagen que sigue en nuestro recuerdo, sangre en su rostro.

Esa semana fue crucial para Colombia, Fabio Parra conquistó la etapa 12, el 10 de julio, entre Morzine-Lans-en-Vercors. En ese Tour, Lucho quedó campeón de la montaña; y Parra el mejor novato de la ronda francesa.

La peor tragedia colombiana
En Bogotá, el 7 y 8 de noviembre de 1985 se presentó el asalto y retoma al Palacio de Justicia por parte del grupo guerrillero M-19 y el ejército colombiano. El resultado que aún es material de controversia fue la muerte de un centenar personas entre ellos varios magistrados consejeros de Estado, servidores judiciales, empleados, visitantes del Palacio; y una decena de desaparecidos. Toda una tragedia de asalto y procedimiento del gobierno nacional liderado por Belisario Betancur, por recuperar el edificio y combatir con los insurgentes.

Pero ese hecho quedó eclipsado el 13 de noviembre, debido a la erupción del volcán Nevado del Ruiz y el posterior lahar (flujos de lodo, tierra y escombros producto de la actividad volcánica), que arrasó la ciudad de Armero, Tolima, que cobró la vida de más de 25.000 personas, dejando un doloroso recuerdo en la historia de Colombia.

Tras sesenta y nueve años de inactividad, la erupción tomó por sorpresa a los poblados cercanos, a pesar de advertencias realizadas por parte de múltiples organismos vulcanológicos, los cuales habían reportado indicios de actividad volcánica desde diciembre de 1984.

Alrededor del mundo se publicaron tomas de vídeo y fotografías de Omayra Sánchez, una adolescente víctima de la tragedia, que estuvo atrapada durante tres días hasta que finalmente falleció, pese a los esfuerzos por rescatarla.

Esta fue la segunda erupción volcánica más mortífera del siglo XX, superada solo por la erupción del monte Pelée en 1902, y el cuarto evento volcánico más mortífero desde el año 1500.

El ciclismo no ha sido ajeno a esta desaparecida población tolimense, dos corredores oriundos de allí fueron Álvaro Delgado y Óscar Videz, quienes corrieron, entre otras competencias de esa época, la Vuelta a Colombia.

O tal vez la historia de Álvaro Zabala fue un contador de Armerita que, en 1950, desafió el continente en bicicleta, se lanzó a la gran locura de su vida: llegar a Estados Unidos en bicicleta. Y, aunque lo logró, pocos conocen su historia. Zabala murió cinco años después de la hazaña y la tragedia de Armero sepultó, en 1985, a quienes conocieron su historia.

La alegría de los aficionados colombianos por esos buenos resultados de los ciclistas nacionales se nubló con esa tragedia que ocurrió a finales de ese 1985.

Clásico RCN 2025
Este año, en medio de la sexta etapa del Clásico RCN Sistecrédito, los ciclistas y la caravana de la carrera se detuvieron en el municipio de Armero para rendir un sentido homenaje a las víctimas de la tragedia que ocurrió hace 40 años en este lugar.

En medio de las cruces y lápidas que enmarcan la memoria de los fallecidos, los ciclistas del Clásico se detuvieron para rendir un homenaje a las víctimas y a las personas que sobrevivieron a la tragedia.

El director del Clásico RCN, Héctor Palau Saldarriaga, lideró el acto de conmemoración con palabras emotivas y lágrimas en los ojos. “Aquí estamos para rendir un homenaje, un reconocimiento para conmemorar un momento doloroso del país”, dijo Palau.

Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza. (Salmo 56:3)