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Colombia se despidió con orgullo en Bogotá

Con alegría y orgullo, más de 50 millones de corazones latieron al unísono con la Selección Colombia de Mayores en El Campín de Bogotá, este lunes 1 de junio, marcando el inicio del sueño rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026.

Ante la fría noche en la capital, la calidez del hogar yacía afuera del Estadio El Campín. El recibimiento fue por todo lo alto, y no por cuestiones de una victoria, sino porque la Selección llegaba a una casa que esperaba emocionada verlos con la camiseta puesta. Más allá de portar un número, cada uno de los 26 elegidos representaba el sentir de 40.000 corazones y el orgullo de más de 50 millones, por volver a la máxima cita del fútbol mundial.

Con una historia escrita para saltar al campo, pero con otra nueva rumbo al Mundial, las arengas nacionales resonaron desde las gradas, desde los ojos llenos de ilusión que reflejan el crecimiento de un proyecto que encuentra en la táctica y el juego la claridad para dejar en alto el nombre del país.

Los comienzos no son sencillos, pero ante los errores, la grada siempre reconoció el esfuerzo desde el pitido inicial. Cada uno, desde su posición, comenzó a demostrar su determinación y, siendo el capitán (además del principal baluarte sobre la cancha), Luis Díaz fue la clave durante los primeros momentos.

Cuando el acierto en los pases no era suficiente, Dávinson Sánchez se encargó de desatar la euforia colectiva con la primera anotación. Sobre los 17 minutos de juego, en un tiro de esquina que ‘Lucho’ cobró con calidad, el defensor central remató con frialdad dentro del área para demostrar las razones que lo han llevado a vestir la camiseta nacional.

Nuestro país continuó alentando a los once jugadores en cancha y, nuevamente, Luis Díaz respondió al llamado. Como ya es costumbre, el delantero del Bayern Múnich amagó dentro del área y definió con la tranquilidad necesaria para no desaprovechar el 2-0 parcial.

Con el paso de los minutos, nombres como los de Gustavo Puerta, Camilo Vargas y Jorge Carrascal comenzaron a resonar con más fuerza y, pese a la anotación de Andrey Soto sobre los 32 minutos, Colombia se fue al descanso con un 2-1 parcial a su favor en el marcador.

Antes de despedir a la ‘Tricolor’ rumbo al Campeonato Mundial, el hogar estaba ansioso por disfrutar 45 minutos más. Los cambios fueron protagonistas en el inicio de la segunda mitad: Jhon Arias, Luis Suárez, Jhon Lucumí y el ‘corazón’ de la Selección ingresaron para generar todavía más emoción.

Recordando aquellos tiempos en los que maravilló a más de uno sobre territorio brasileño, James Rodríguez dejó destellos de su calidad y aportó nuevas herramientas en busca de otra anotación. Con el paso de los minutos, Colombia mantuvo la diferencia en el marcador y, pese a los intentos de ataque de Costa Rica, los aplausos fueron para Luis Díaz tras su salida del terreno de juego en el minuto 74.

El orgullo colectivo se mantuvo intacto tras las sustituciones, como una herencia que sostenía la exigencia y apuntaba a cerrar el resultado. Precisamente, Luis Suárez fue el encargado de sellar la noche con una nueva anotación, en un partido donde la pasión respaldó la entrega de cada jugador. Sobre el minuto 80, el ‘10’ filtró un balón al delantero samario que, tras imponerse en un forcejeo con su marcador, envió el balón al fondo de la red con un potente disparo.

Más allá del 3-1 final, el Estadio Nemesio Camacho El Campín de Bogotá fue el hogar que despidió con orgullo y alegría a una Selección que le devolvió al país un instante eterno. Ese momento, inmortalizado en la memoria colectiva, no corresponde únicamente a la victoria, sino al orgullo de verlos partir hacia la cita más importante del fútbol mundial, de verlos portar con honor el amarillo, azul y rojo de toda una nación.
(Prensa COC – Foto Federación Colombiana de Fútbol)

“El Señor te bendiga y te guarde” (Números 6:24)